
Las dietas ricas en aceite de oliva como la mediterránea se asocian con una mortalidad baja por infartos de miocardio.
El aceite de oliva virgen extra al ser un zumo natural conserva todo el aroma y sabor propio de un fruto sano y fresco, además de sus propiedades biológicas, lo que le convierte en la mejor opción para su utilización en ensaladas, aderezos, salsas o directamente sobre el pan.
En el proceso de fritura, el aceite de oliva presenta como ventaja el no experimentar ningún cambio sustancial en su estructura conservando sus propiedades dietéticas a diferencia de otras grasas vegetales.
Su resistencia a la termooxidación (temperatura crítica de 210ºC) le convierte en la grasa vegetal ideal para utilizar en las frituras, además de que gracias a la costra crujiente que se forma alrededor del alimento impide que se absorba mayor cantidad de aceite, manteniendo el alimento jugoso y aportando menos calorías.
El aceite de oliva puede utilizarse varias veces en el proceso de fritura (de 4 a 5 veces) siempre y cuando no nos olvidemos de filtrarlo para evitar su oxidación. |